jueves, 18 de febrero de 2016

de maceta

no sé que brujería
es esa, dijo jol
respecto al tiempo
y me sonó algo dentro.

como el remate
de un chiste empezado
treinta y dos años
antes.

recordé masticar
esas mismas palabras
cuando murió el juan,
cuando la gorda
dejó de levantarse
de la cama, o cuando
pasa un día entero
y la resaca no se va
del todo.

ahora,
en la garganta:
yo no sé que hacer
con eso, cómo aprender.

pensaba en un loco
de la secundaria
que iba de librepensador
y antisistema.

curtía punk reviente,
pastas con vino y todo
lo demás.

lo imaginaba viajando, ubicado
de alguna manera en la periferia,
implicándose lo menos posible
en la neura colectiva.

pero en realidad,
parece que algunos egresados
se juntaron para celebrar
nosecuántos años después
del secundario y el tipo
se apareció ahí.

nobleza obliga:
tenía barba tupida
y una camisa a cuadros.
también estaba despeinado.

que eran todos chicos ricos,
caretas, que no entendían
nada, que no sabían
quién era ricky espinosa,
que escuchaban música
de mierda y que le erraban
a la vida de medio a medio.

así decía sobre
sus compañeros
cada vez que podía.

pero ahí estaba.
sonriendo en la foto
grupal, como un campeón.

en uno de esos eventos
donde la gente se dedica
obsesivamente al recuerdo.

salvo por el tango,
no hay nada
más reaccionario
que la nostalgia.

no hay nada
que te elija
más quieto.

insisto y se ve:
yo no sé
manejar esto.

no es solo
no reconocer
el antes.

ni el después,
ni el durante.

lo que creo, sí,
es que de las ideas
que alguna vez tuvimos,
a fuerza de tiempo
y de negociar, va
quedando la nada
misma.

una pose,
o apenas una
intención
con suerte,
en muletas.

y en general
ni siquiera eso.